<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021</atom:id><lastBuildDate>Wed, 23 Dec 2009 10:37:58 +0000</lastBuildDate><title>El sur es el norte</title><description>Un espacio donde se piensa en otro lugar</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>159</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-2287986697101928938</guid><pubDate>Wed, 23 Dec 2009 06:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-23T08:50:09.462+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>día a día</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>perplejidades</category><title>La realidad velada</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Viaje rapidísimo a Madrid para la presentación del libro de microrrelatos de Rosalba Campra. Cuando me tocó decir algo, hablé sobre la comparación entre filólogos y creadores que viene a ser algo así como los ornitólogos y los pájaros. En principio los filólogos estudiamos a los escritores, como los ornitólogos clasifican pájaros, pero no vuelan. Es difícil ser las dos cosas al mismo tiempo, pero hay gente que lo consigue, como Rosalba. Todo un arte. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tuve de excelente compañero de presentaciones a Niall Binns. Niall refirió que los microrrelatos de Rosalba son piedras preciosas que, a diferencia de la novela, no pretenden dar una visión totalizadora de la realidad, sino algo así como una suma de pequeñas iluminaciones, de fragmentos de luz. Frente a estas brevedades, la novela sería un género ingenuo que pretendería explicar la vida mediante una unidad de sentido. Y citaba esta ingeniosidad de Nicanor Parra: "&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#3333FF;"&gt;La novela vela la realidad&lt;/span&gt;".&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante el regreso fui pensando en la &lt;i&gt;boutade&lt;/i&gt;, sobre todo porque yo creo haber entendido mejor la realidad gracias a la lectura de tantas novelas. Y ahora, ya en casa, se me ocurre, con permiso de mi amigo Niall y de don Nicanor, que también se podría decir que "&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#3333FF;"&gt;La novela no vela la realidad&lt;/span&gt;". Es decir, exactamente lo opuesto de su sentido original. Aunque quizá la realidad no se vela o se desvela con una frase brillante o su contraria: necesitamos más palabras, o sea, cuentos, poemas, novelas... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-2287986697101928938?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/viaje-rapidisimo-madrid-para-la.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-3884600912951109167</guid><pubDate>Tue, 22 Dec 2009 10:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-22T12:24:11.695+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Navidad</category><title>Papa Noel, go home</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/SzCgXiaH3xI/AAAAAAAAAE4/0rG4ymS-nQw/s1600-h/yanquigohome%5B1%5D.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 299px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/SzCgXiaH3xI/AAAAAAAAAE4/0rG4ymS-nQw/s400/yanquigohome%5B1%5D.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418006677960515346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una interesante sugerencia para decorar nuestros balcones y ventanas en estas fechas (atención a la mano derecha de Melchor).&lt;br /&gt;La foto me la pasa mi hermano arquitecto y está sacada en el barrio sevillano de Triana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-3884600912951109167?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/papa-noel-go-home.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/SzCgXiaH3xI/AAAAAAAAAE4/0rG4ymS-nQw/s72-c/yanquigohome%5B1%5D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-6504697463225011078</guid><pubDate>Mon, 21 Dec 2009 13:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-21T16:05:02.502+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>En tren</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este fin de semana, en el tren de Madrid, un pasajero se equivocó de asiento y se formó un pequeño lío. Como siempre ocurre, el asunto no pasó de un despiste sin consecuencias, pero a mí me sirvió para escribir este pequeño relato:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio no tuve inconveniente en ceder mi asiento a aquella dama nerviosa que quería pasar el viaje junto a su marido. Sólo tendría que retroceder un vagón más atrás y sentarme al lado de la monjita que estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;concentradísima&lt;/span&gt; jugando con su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;PSP&lt;/span&gt;. Sólo habían transcurrido cinco minutos cuando el revisor me rogó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;educadamente&lt;/span&gt; que desocupara el asiento que no me correspondía y me llevó a otro -pese a mis protestas-, en la clase turista. Todavía no entiendo bien las razones (algo acerca del número de billetes vendidos en preferente), pero el caso es que en segunda hay menos espacio para las piernas y no tienes derecho a comida. Mi vecino (un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;jovencito&lt;/span&gt; con tres &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;piercings&lt;/span&gt; en cada labio) sacó una botella de zumo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;probiótico&lt;/span&gt; de la bolsa, de la que se desprendían olores a queso y mandarina, y me ofreció un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;traguito&lt;/span&gt;. Ante mi cordial pero firme negativa, se encogió de hombros y se echó decidido el líquido al buche. O tenía mucha sed o debía de tener problemas con tanto metal cosido a la boca, porque se atragantó y, del salto, me tiró el zumo por el traje y el sillón. Después del revuelo y las excusas, me sacaron de allí y me llevaron mucho más atrás, porque el tren está repleto en estas fechas.&lt;br /&gt;Después del último vagón de la clase turista hay un espacio donde se acumulan de pie los individuos sin billete. El revisor, deshaciéndose en amabilidades, me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;proveyó&lt;/span&gt; de un pequeño taburete que sacó de su propio compartimento. Al primer vaivén, un viajero me empujó, creo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;a propósito&lt;/span&gt;, y me caí al suelo. Luego otro me pateó haciéndose el distraído. Me incorporé con dignidad sin hacer caso de las risas y, abriéndome paso, conseguí llegar a la pared y apoyarme. Esto es lo malo de viajar en el Transiberiano, que si tienes algún problema, es mejor que no se prolongue mucho porque el viaje acaba haciéndose interminable.&lt;br /&gt;Aunque enseguida me dí cuenta de que al revisor no le gustaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;permanecer&lt;/span&gt; mucho tiempo en esa parte del tren, volví &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;a llamarlo&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;cuand&lt;/span&gt;o &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;atravesaba&lt;/span&gt; mi zona a codazos.&lt;br /&gt;Hay una solución especial para casos como el de usted, me dijo muy serio.&lt;br /&gt;Y así llegué a este lugar. Es verdad que resulta un poco oscuro, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;huele&lt;/span&gt; raro y oigo ruidos, pero me tranquilizo al pensar que a lo mejor sólo son animales.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-6504697463225011078?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/en-tren.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-5248679800518406248</guid><pubDate>Sun, 20 Dec 2009 06:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-21T22:19:40.926+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>día a día</category><title>Nieve</title><description>Tantos años volviendo con la mente a otro lugar y otro tiempo. Pero mira hoy este paisaje frío. De pronto, como un relámpago en la nieve sobre el campo silencioso, la certeza de que no es así; de que éste es tu mundo: el de aquí y ahora. Y también la certeza de tantos años pasados en esta tierra que llevas con tu nombre y tu sangre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-5248679800518406248?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/nieve.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-3519656777305793695</guid><pubDate>Thu, 17 Dec 2009 08:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-17T09:00:14.044+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Navidad</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>Reyes magos, 4</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En vísperas de Reyes, mi hermano mayor y yo poníamos trampas por toda la casa para atrapar las patas de los camellos. También nos quedábamos despiertos hasta que creíamos que nuestros padres se dormían. Entonces bajábamos al salón para ver si habían llegado. Pero no estaban. Nunca estaban a pesar de que la mañana siguiente nos encontrábamos los regalos amontonados en cajas. Y así hemos seguido él y yo durante sesenta años, venga a poner trampas y trampas, pero todavía seguimos sin dar con el misterio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-3519656777305793695?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/reyes-magos-4.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-5548475554213058202</guid><pubDate>Wed, 16 Dec 2009 06:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-16T09:30:07.245+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Navidad</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>Reyes magos, 3</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Harry Potter extendió la varita y, con enérgico gesto, pronunció:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;-¡Socialistus resurrectus!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De inmediato se levantó una nube amarilla y aparecieron tres individuos barbados con una corona en la cabeza.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Qué deseas, hijo mío?, le preguntó el más anciano.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Quiero que resucite Dumbledore, respondió Harry balbuciente.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Anda, niño, déjate de chorradas y ayúdanos con los paquetes, que hoy tenemos mucha magia que repartir, le contestó el de la barba castaña.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y ni corto ni perezoso, el tercero, el que tenía aspecto de etíope, agarró a Harry del cuello y se lo llevó con los demás pajes que esperaban en la ventana.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-5548475554213058202?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/reyes-magos-3.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-6951660619713768492</guid><pubDate>Tue, 15 Dec 2009 07:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-15T08:33:00.428+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Navidad</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>Reyes magos, 2</title><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Ese niño, sí, ése que está llorando en un rincón del patio, es un imbécil. Se pasó todas estas semanas tratando de convencer a sus compañeritos de que los Reyes Magos no existían. Ayer por la noche se le apareció en sueños un camello que le dijo que, en castigo, esta Navidad se quedaría sin regalos. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-6951660619713768492?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/reyes-magos-2.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-5433287944999625123</guid><pubDate>Mon, 14 Dec 2009 06:54:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-14T08:54:33.841+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Navidad</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>Reyes Magos, 1</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como todos los niños, en Navidades yo siempre pensaba en el final de las vacaciones: tanta era la ilusión que sentía por la llegada de los Reyes Magos. Era una desgracia que se les hubiera ocurrido venir el seis de enero, pero, aunque entonces no me daba cuenta, fue una decisión sabia: fomentaba la ilusión, que es un sentimiento que prepara a la virtud de la esperanza.De todas formas, ahora, de mayor, no aguanto más y me voy a permitir anticipar la llegada con un puñado de microrrelatos que iré metiendo en esta semana previa a la Navidad. Aquí va el primero:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Antes de contar la verdadera historia de los Reyes Magos conviene dejar claros algunos puntos para no caer en inexactitudes. El primero de ellos es que no eran reyes. Basta leer el evangelio de San Mateo, el único que se molesta en citarlos. Eran unos sabios estrelleros que, dice el texto, “venían de oriente”. Es falso, por tanto, que fueran dos hombres blancos y uno negro (con perdón). La invención de Baltasar con la piel oscura procede de los artistas del Renacimiento, que, con esta cuota étnica, quisieron significar que los tres continentes, África, Europa y Asia, venían a adorar al Niño Jesús. No habían visto muchos chinos los artistas. En realidad, lo más probable es que fueran los tres negros (con perdón), ya que vinieron del lejano este, es decir, de Persia y más allá, las fértiles tierras del valle del Indo, donde, como todo el mundo sabe, los seres humanos pertenecen a la etnia negroide. No eran viejos (otra falsedad), ya que es inverosímil que unos ancianos se castigasen con un viaje tan arriesgado y llegasen vivitos y coleando a Jerusalén. Lo más probable es que fueran jóvenes y solteros, porque hay que tener tiempo libre para dejar a la familia e irse por ahí a buscar una estrella rara.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo añadiría: Solterones y maniáticos, que suele ir bastante unido lo uno a lo otro. Además, todos tendrían su puntito de agresividad para defenderse de los ataques de los ladrones y las tormentas de arena. Melchor (llamémoslo así por comodidad narrativa) se quejaba de los ronquidos de Gaspar, mientras Baltasar no soportaba el olor de los pies de sus compañeros. Baltasar estaba especialmente furioso con ellos. La noche antes de llegar a Jerusalén, habían sufrido el enésimo enfrentamiento con unos bandidos y, por culpa de Gaspar, que se había distraído ensañándose con uno de esos hijos de mala madre, les habían robado un camello. El cobarde de Melchor, en cambio, se había ocultado detrás de una palmera, una vez más, y le había tocado a él, a Baltasar, tratar de recuperar los fardos que se habían caído en las dunas durante la pelea.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entraron en la capital en dos camellos y con Gaspar castigado a pie. Todavía estaban discutiendo en idiomas ininteligibles delante de la puerta, lo que provocó que a su alrededor se formase un corro de ciudadanos sorprendidos. Según el evangelio, su llegada había sido muy comentada (Mt 2,2), porque iban preguntando donde estaba el hijo del rey de Israel que había de nacer. Quizás lo hicieron a grito limpio para hacerse entender mejor. Además, es posible que no sólo lo preguntasen a la gente, sino que Gaspar, el más cansado por la caminata, estuviese quejándose con este tipo de preguntas a sus compañeros. En fin, Herodes los mandó llamar para preguntarles muy educadamente la razón de tanto escándalo. Ellos le respondieron como todos sabemos y partieron hacia Belén. Cuando llegaron al pueblecito estaban fatigados y de muy mal humor, renegando del maldito viaje en que se habían metido, como suelen hacer los peregrinos de hoy en día. De repente se pararon asombrados donde estaba la estrella. Dentro de la casucha vieron a la mujer con rostro de sorpresa y al niño de unos tres meses envuelto en pañales. Algo muy hondo pasó dentro de ellos. Se sintieron “llenos de una inmensa alegría” (Mt 2,10), tanta que no soy capaz de explicarla ni imaginarla. Era el final del viaje, estaba clarísimo, y eso les emocionó, les recordó la ilusión primitiva, los cálculos astrológicos, las discusiones eruditas, los documentos consultados, la pasión con que habían preparado su aventura. Sacaron los obsequios –oro, incienso y mirra- que, milagrosamente, se habían podido salvar. No se extrañaron de la miseria del lugar, porque ellos, después de tantas desventuras, se habían convertido en unos desgraciados.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En el viaje de regreso veían que por el oriente, el lugar de su destino final, salía siempre el sol.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-5433287944999625123?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/reyes-magos-1.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-1266635736613041297</guid><pubDate>Sat, 12 Dec 2009 06:54:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-12T10:57:12.641+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amigos</category><title>In vino veritas</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al llegar a casa, un mensajero había dejado una botella de Rioja, reserva de 2004. Además, era de litro y medio, de las grandes. ¿De quién sería ? Por desgracia, no tengo amigos que trabajen en el mundo del vino. Un ex-alumno era poco probable. ¿Un seguidor del blog? Me temo que no. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin, habría que resignarse a pensar que tengo admiradores secretos y, con un suspiro de satisfacción, me llevé el botellón al garaje.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A las cuatro horas llamaron al timbre. Un señor muy simpático vino con otro paquete más pequeño para mí. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ha habido una confusión, discúlpeme. El paquete de esta mañana era para otro Javier.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No puede ser, yo mismo lo he comprobado, confesé incrédulo pero creyente. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fui por el regalo y me dí cuenta de que sí, de que me había equivocado: por culpa de la ilusión yo también había leído mal. Je, je, mi paquete era otro, cierto, y con un formato que me resultaba familiar. Lo abrí y me encontré con una antología de poesía centroamericana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Teníamos que habernos bebido toda la botella nada más llegar, me dijo mi mujer, tan desilusionada como yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-1266635736613041297?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/in-vino-veritas.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-8205626151934324957</guid><pubDate>Fri, 11 Dec 2009 06:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-11T07:52:37.146+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Idea Vilariño</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>poesía</category><title>Poesía y política</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mí lo de la poesía social (que todavía tiene defensores reconvertidos a los nuevos tiempos) siempre me ha parecido un cuento chino. Es verdad que a algunos les sacude la mala conciencia y meten los grandes problemas mundiales en su poesía, como si ésta tuviese la culpa de algo. En realidad, la poesía, mala o buena, suele nacer de una experiencia directa de las cosas. Por eso, si a uno se le ocurre escribir sobre la represión en Honduras, el Congo o el Sáhara occidental mientras vive como cualquier hijo de vecino en un piso de Barcelona, la única conclusión que saco es que  le impresionan mucho las noticias del telediario.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De hecho, la poesía social tiene la misma caducidad que los discursos periodísticos o políticos. Esto pasa incluso entre poetas excelentes, poetas a los que admiro, como, por ejemplo, Idea Vilariño. Y así, “En una noche de luna”, un poema de los años sesenta,  ella  hace referencia a las noticias del mundo y, con esa mala conciencia característica en tanto intelectual de la izquierda tradicional, enumera los muertos de hambre en &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt; y Brasil, o la guerra en Vietnam, o –aquí, la jugarreta de la historia- el episodio de la bomba norteamericana que cayó en la playa almeriense de Palomares: “hay miedo en Almería dice el diario/ no encontraron las bombas hache/ caídas en su mar por accidente”. Y el final vuelve a retomar lo del miedo en Almería, etcétera. Lo malo es que, para el lector español, este episodio inquietante de Palomares se ha disuelto con el tiempo en algo mucho más banal. Leído el texto en diciembre de 2009, no sé si el miedo de Almería del que tanto habla Vilariño será por aquellas bombas olvidadas o por la visión esplendorosa de don Manuel emergiendo de las aguas con el más famoso bañador de la postguerra.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-8205626151934324957?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/poesia-y-politica.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-659698892672754031</guid><pubDate>Thu, 10 Dec 2009 08:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-10T10:45:11.787+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Tiempo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Marechal</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>poesía</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amor</category><title>Amor circular</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacía tiempo leí una entrada que me gustó mucho en &lt;i&gt;Hortus conclusus&lt;/i&gt; (se puede leer &lt;a style="color: rgb(51, 102, 255);" href="http://araguero.blogspot.com/2009/07/el-amor-es-un-circulo.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;) y ahora aprovecho para glosarla. El amor de verdad es un círculo, sí, y no una línea quebrada, una mixta o unos puntos suspensivos. Cuando en el colegio me explicaron que el círculo es un polígono de un número infinito de lados, no lo entendí bien o, quizá, no me lo pude dibujar en la mente. Pero así es el infinito para el hombre: inconcebible, irrepresentable, pero real y al alcance de la mano. Como un círculo trazado en un papel. Y así también el amor si aspira al infinito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otra cuestión es jugar a seguir con el dedo la línea del círculo. Podemos hacerlo una, dos o muchas veces. A primera vista es un ejercicio aburrido, pero estamos copiando la forma con que se mueven las estrellas. &lt;i&gt;L' amor muove il sole e l'altre stelle&lt;/i&gt;, proclamaba Dante, que tenía una imaginación circular. El amor, como las órbitas planetarias, gira una y otra vez en torno a un objeto. Por eso el amor es mucho más que rutina: cada vez que repetimos nuestro deseo de estar junto a la persona amada volvemos al lugar de donde salimos, cerramos una circunferencia. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por supuesto, el movimiento puede ser una alegría o una condena, porque también existen los círculos infernales, como ya se prevé en la &lt;i&gt;Divina Comedia&lt;/i&gt;. La diferencia, creo, estará en el modo de moverse y que al eje no se le ocurra cambiar de sitio. Leopoldo Marechal, hombre geométrico pero no cuadriculado, escribía que el movimiento amoroso es como una espiral que se acercara en cada vuelta un poco más a la persona amada. Y en un soneto espléndido -quizá su mejor poema- tocaba este tema del círculo en su penúltimo verso:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=";font-family:Georgia;font-size:small;"  &gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 255);"&gt;Porque no está el Amado en el Amante&lt;br /&gt;Ni el Amante reposa en el Amado,&lt;br /&gt;Tiende Amor su velamen castigado&lt;br /&gt;Y afronta el ceño de la mar tonante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llora el Amor en su navío errante&lt;br /&gt;Y a la tormenta libra su cuidado,&lt;br /&gt;Porque son dos: Amante desterrado&lt;br /&gt;Y Amado con perfil de navegante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fuesen uno, Amor, no existiría&lt;br /&gt;Ni llanto ni bajel ni lejanía,&lt;br /&gt;Sino la beatitud de la azucena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!&lt;br /&gt;¡Oh círculo apretado de la rosa!&lt;br /&gt;Con el número Dos nace la pena.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 255);font-family:Georgia;" &gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poema redondo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-659698892672754031?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/amor-circular.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-9042273771884147188</guid><pubDate>Wed, 09 Dec 2009 10:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-09T11:36:18.286+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Palabras sólo palabras</category><title>Yaacabó</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://sobrefotos.com/wp-content/uploads/2008/05/ave-cabreada.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 445px; height: 307px;" src="http://sobrefotos.com/wp-content/uploads/2008/05/ave-cabreada.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El “yaacabó” es un pájaro insectívoro de América del sur con pico y uñas fuertes, pardo por el lomo y rojizo el pecho y los bordes de sus alas, y blanquizco con rayas transversales oscuras por el vientre. Esta es la definición del DRAE, pero es muy raro imaginarse a los ilustres académicos en pantalón corto y observando con atención los colores del pajarito. Como es improbable que lo hayan visto alguna vez, podemos pensar que se trata de un pajarraco carnívoro de color verde y rosa que se alimenta de carroña y tiene un capuchón del tamaño de una calabaza. Procedería de una especie extinguida en los bosques del norte boliviano, el “yaempezó”. Que el lector escoja lo que más le apetezca, en cualquier caso.&lt;br /&gt;Otra información que circula por ahí es que los indios toromonas lo tienen por ave de mal agüero, ya que el ruido de su canto (“yaacabó…”) anuncia la muerte inesperada de quien lo escucha. Algún exégeta sugiere que, en realidad, el yaacabó canta cuando se encuentra cerca de un indio haciendo el amor con su parienta, lo que explicaría su mala fama entre los toromonas varones.&lt;br /&gt;Claro está que todo esto es pura patraña. Cualquier ornitólogo serio sabe que los pájaros carecen de entendimiento racional. Más aún, sólo se interesan por los asuntos celestes y desdeñan los humanos con sus minucias y miserias. El yaacabó, en particular, es uno de los más elevados intérpretes del aire, porque su canto tiene cualidades metafísicas que ni él mismo conoce bien. Yaacabó: Todo termina, incluso cuando acaba de empezar.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-9042273771884147188?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/yaacabo.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-2221717945322249907</guid><pubDate>Mon, 07 Dec 2009 11:34:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-07T13:18:21.309+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>inventario de lecturas</category><title>Trastorno de hiperactividad lectora</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sólo los estudiantes tiene que leer por obligación; también lo hacemos los profesores. Me acaba de llegar una novela de Rodrigo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Fresán&lt;/span&gt; para reseñar y llevo varios días con el paladar atragantado. Abro una página y me encuentro con un encadenamiento mareante de subordinadas : "Recuerdo aquello que me contaba mi padre que le contaban los libros. Recuerdo a mi padre explicándome que leyó que los místicos aseguraban que el principio, la Luz divina, contenedora de todas las cosas buenas, estaba preservada dentro de una o varias vasijas sagradas". Uf. Después de descansar un rato, tomo aliento y sigo adelante: "Se puede sobrevivir a la certeza de que una determinada mujer es la más hermosa que jamás se ha visto, sí; pero es tanto más difícil seguir viviendo luego de experimentar el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;convencimiento&lt;/span&gt; absoluto de que esa mujer es y será, también, la más hermosa que jamás se verá en toda la vida". No digo yo que haya que escribir: "Qué buena estaba", pero, ¿son necesarias tantas vueltas para una idea tan trivial?&lt;br /&gt;En estos casos es bueno recurrir a otros libros que sirvan de antídoto, libros que brillen por la exactitud, la claridad. El problema es que estoy a la vez con la poesía de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Muñoz&lt;/span&gt; Rojas y la de Aquilino Duque,  el inacabable &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Masa y poder &lt;/span&gt;de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Canetti&lt;/span&gt;, los cuentos de Juan Gabriel &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Vásquez&lt;/span&gt; y una novela de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Turgueniev&lt;/span&gt;. Todos me encantan de una forma u otra, pero se me han ido amontonando en la mesilla. Por culpa de las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;obligaciones&lt;/span&gt; se quedan a medias y los voy leyendo al mismo tiempo, que es la única manera de no terminarlos nunca.&lt;br /&gt;Aunque los buenos libros, en realidad, nunca se terminan.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-2221717945322249907?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/trastorno-de-hiperactividad-lectora.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-5485466208578335386</guid><pubDate>Sat, 05 Dec 2009 05:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-07T12:57:11.873+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>viajes</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>México</category><title>Viaje terrible y providencial</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día de regreso a España, la todopoderosa UNAM se ofreció a llevarnos desde Mérida a Cancún en un auto de la propia universidad. Íbamos M. y O., un matrimonio argentino, y yo mismo, además de dos empleados de la universidad que se turnarían al volante para cubrir los cuatrocientos kilómetros de trayecto. Venían dos con nosotros para mayor seguridad. Mis amigos rioplatenses debían tomar ese mismo día el avión. Aunque el viaje sería cómodo, ya que iríamos por la autopista, salían con tiempo. Como buen ingeniero, O. había calculado un porcentaje de riesgos y decidió que lo más seguro era llegar allá con tres horas de antelación. A mí me daba igual porque dormiría aquella noche en un hotel de Cancún. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así salimos tan contentos como incautos. Durante dos horas M. y yo estamos conversando tranquilamente sobre literatura cuando, de pronto, el Chrysler Voyager empieza a pararse de manera extraña. Nuestro dos chóferes se miran sin saber qué hacer hasta que el coche se detiene dormido en el arcén. Al rato vuelven a intentarlo y consiguen avanzar dos kilómetros pero el monovolumen vuelve a hacerse el sueco en México. La secuencia se repite dos veces más y el coche termina en medio de la nada yucateca. M. empieza a preocuparse, pero O. la tranquiliza: "Tenemos mucho tiempo", le dice varias veces y anima a los dos pámpanos de delante a que llamen por el móvil. Además, por el ruido que hace el coche, mi amigo ingeniero que tuvo uno parecido y sabe de mecánica, dictamina: "Es la caja de cambios". Yo apuntalo, apelando a mis lecturas de revistas de coches: "Es que estos cacharros yanquis son de usar y tirar. A los cien mil kilómetros ya te están jorobando con las averías". Y nos vamos a pasear por el arcén a olvidarnos de la dichosa cajita de cambios. Hay vacas y árboles por todos lados. Coches no se ven más que uno o dos cada diez minutos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Poco a poco nuestro Chrysler va resucitando y recorremos unos pocos kilómetros a ratitos hasta alcanzar unas taquillas de peaje: ¡la civilización!. Entonces es cuando me doy cuenta de que en el autopista Mérida-Cancún te ofrecen café gratis en los peajes, pero no hay servicio de asistencia en carretera. Nuestros chicos siguen esforzándose, llaman a la universidad y nos aseguran que traen otro coche desde Mérida. Yo hago mis cuentas y veo que así los argentinos pierden seguro el avión. Tras diez llamadas al seguro del coche y otras tantas a no sé dónde, nos comunican que viene desde Valladolid para recogernos un taxi salvador. Después de unos cuantos "ahoritas", que son treinta minutos más de lo que quisiéramos, llega el taxi cuando está desplomándose la noche tropical. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miro el auto nuevo y lo apruebo silenciosamente: un Nissan, coche japonés, o sea, fiable (de nuevo mi culturilla de &lt;i&gt;Autofácil&lt;/i&gt;). El aspecto del chofer, en cambio, no me resulta tranquilizador, pero tampoco estamos para tonterías. Metemos las maletas en el nuevo vehículo, tras despedirnos de los chicos de la UNAM, y salimos a toda velocidad, porque vamos con el tiempo justo para el avión. A los diez kilómetros ya estamos animados los tres después del susto, cuando noto un ruido extraño. "¿Pasa algo?", le pregunto al taxista. "Me parece que es la caja de cambios; no lo entiendo, acabo de hacer la revisión", me contesta susurrante. El hombre disminuye la velocidad y llama al del taller por el móvil, que le aconseja que baje más, hasta cuarenta kilómetros por hora. Ahora sí que nos quedamos todos callados: dos veces la misma avería en dos coches diferentes no es para menos. Se ha hecho de noche y a lo largo de una hora permanecemos en silencio. La única opción es llegar a Cancún pueblo y de allí tomar otro taxi al aeropuerto. Sólo el taxista, muy templado, corta la tensión con algún comentario:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Estoy desolado, señores, yo vine acá para ofrecerles un servicio y ahora de verdad que lo siento, lo siento, lo siento de veras, pero es la máquina nomás y yo no puedo hacer nada. Yo quería pero no puedo, perdónenme.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otra equivocación mía. El taxista venía de hacer más de cien kilómetros desde Valladolid para recogernos. En una situación así, un taxista de Pamplona, ¿qué cosas hubiera dicho por esa boquita navarra?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ha sido la Providencia, señores. Dios sabe más- continuaba el taxista-. Estaba de Dios que ustedes iban a no llegar, que con otro auto también iban a tener la misma avería...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por alusiones, fue entonces cuando empecé a rezar, quizá tenía que haberlo hecho antes, pero estábamos avistando el pueblo de Cancún, M. estaba nerviosísima y el propio O. se veía desbordado en todas sus previsiones de riesgo. En esas estábamos cuando nuestro conductor le puso las luces al primer taxi que encontró delante, y el otro, por solidaridad gremial, paró en el arcén. Entre los dos llamaron a un segundo taxi, que apareció enseguida y mis amigos argentinos se metieron allí con sus valijas a velocidad sideral. Según he sabido después, tomaron su famoso avión casi cuando despegaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por mi parte, ingresé como pude en el primer coche, el que se había parado junto a nosotros, donde recibí la hospitalidad del taxista y su familia: un gordito lustroso que estaba sentado atrás y una señora tan chiquitita que se perdía en el asiento de delante. El nuevo taxista era hombre ilustrado y parlanchín. Nada más verme, se volvió hacia mí muy serio y me dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Me llamo Pedro y soy ingeniero agrónomo y este de ahí (por el gordito silencioso) es mi hijo, que es ingeniero informático. Venimos de ver a mi suegra en el poblado que está muy malita.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siento no haber sido más cortés con ellos, pero ya llevaba siete horas de nervios. El diálogo fue más o menos así:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿De dónde eres?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-De España.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Hombre, la patria de Manolete! ¿Qué se piensa allá de Manolete?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya murió.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Y Julio Iglesias, ¿por qué habla así? Dice: "Yossscribo"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Porque es tonto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- A mí me gusta mucho Dyango y José Luis Perales, ¿y a usted?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No sé. Ya no cantan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Los españoles llegaron a la península de Yucatán en 1486 ¿Lo sabía?.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Yo he leído un libro que se llama &lt;i&gt;La Celestina&lt;/i&gt;. ¿Lo ha leído?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Un poco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Los días jueves, como hoy, entre las dos y las cuatro de la madrugada, los mayas creen que se despiertan los malos espíritus porque es la hora en que negó san Pedro a Jesús. ¿Qué le parece?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Qué bien, a esa hora estaré dormido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así, hasta el hotel, cuarenta minutos más. Al llegar a la habitación, vi que, con las prisas en bajar del taxi, me había olvidado un sombrerazo que en su día me habían hecho comprar para protegerme del sol en Mérida. Nunca me convenció demasiado. Y con esto último se comprueba cuán sabia y buena fue la Providencia, porque éste fue el único efecto real de tanta avería inexplicable y tanto viaje por las desiertas autopistas de Yucatán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-5485466208578335386?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/viaje-terrible-y-providencial.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-4170666464283639939</guid><pubDate>Fri, 04 Dec 2009 10:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-04T12:17:28.580+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Literatura hispanoamericana</category><title>Rosalba Campra</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.lavoz.com.ar/anexos/imagen/09/132228.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 574px; height: 332px;" src="http://www.lavoz.com.ar/anexos/imagen/09/132228.JPG" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 1cm; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.85pt;font-family:Garamond;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 1cm; line-height: 150%;" align="center"&gt;  &lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm; line-height: 150%;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm; line-height: 150%; text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Rosalba&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Campra&lt;/span&gt; compuso sus &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;microrrelatos&lt;/span&gt; ("&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;micronovelas&lt;/span&gt;" los llama ella) en los años setenta cuando todavía el género estaba por inventarse. En su país sólo tenía los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;antecentes&lt;/span&gt; ilustres de Julio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Cortázar&lt;/span&gt; y Marco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Denevi&lt;/span&gt;, únicos en atreverse como ella en escribir un libro entero de ficción mínima. El universo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Rosalba&lt;/span&gt; es tan exquisito como el de los dos autores mencionados y al mismo tiempo posee una voz propia, compuesta de magia, humor y una misteriosa sabiduría. Ahora &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Formas de la memoria&lt;/span&gt;, aquel libro que nunca pudo publicarse en su día por haberse adelantado a su tiempo, se presenta en Madrid el próximo día 18, en el Centro de Arte Moderno. Y yo estaré en la mesa junto a esta amiga, gran estudiosa de la literatura &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;hispanoamericana&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;finísima&lt;/span&gt; escritora.Vayan aquí cuatro pequeñas muestras de su ingenio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify; font-family: times new roman;"&gt;  &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm; line-height: 150%; text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;PROYECTO DE TRAMPA PARA RINOCERONTES Nº 2&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;Siendo el rinoceronte bestia huraña y desconfiada, es &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;menester disimular la trampa con esmero. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Ú&lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"  style="font-size:130%;"&gt;til&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;a tal fin &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;resul&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;ta&lt;/span&gt; el uso de los espejos, dada la naturaleza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;narcisista&lt;/span&gt; e ilusoria del rinoceronte. Embelesado en su propia contemplación &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;cae fácil presa de los siguientes tipos de trampa: albanega, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;añagaza, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;capillo&lt;/span&gt;, &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"  style="font-size:130%;"&gt;filopos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;, enza, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;lazo ciego, ratonera, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;font-size:130%;" &gt;saetón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;Con cualquiera de ellas se puede capturar sin esfuerzo al rinoceronte o, a falta de éste, a su reflejo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;AQUERENCIARSE&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Como tenía miedo de ser arrastrado quién sabe a dónde, nos había pedido que lo enterráramos un poquito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;Nosotros tratábamos de convencerlo, de explicarle que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;también se puede vivir, ir a ver a los parientes, o amigos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;mo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;verse en fin, sin que por eso uno corra peligro de que se lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;lleve el viento. Pero él no nos creía y se iba hundiendo cada &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;vez más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;Al final le quedó afuera nada más que la cabeza, y desde &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;allí nos miraba cuando el viento nos arrastró quién sabe &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;a dónde.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;ESPERA DE LA PRINCESA&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255); font-family: lucida grande;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;A ese balcón era donde siempre estaba asomada la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;prin&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;cesa cuando los pretendientes venían desde los cuatro porto&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.4pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;nes&lt;/span&gt; del reino. Su padre el rey había prometido su mano a &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;quien descifrara los símbolos de piedra que remataban el &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;balcón. La princesa hubiera querido soplarle la solución a &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;este vizconde, a ese sastre, pero ella tampoco la sabía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;La lluvia fue borrando los números cabalísticos, a la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;princesa los ojos se le volvieron aguados y se le cayeron los &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;dientes. Ya no pasaban ni príncipes ni ropavejeros, y ella se&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;guía en el balcón sin saber que el rey se había muerto y &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;había sido proclamada la república.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" face="lucida grande" style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);font-family:times new roman;"&gt;  &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255); font-family: times new roman;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.4pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;        LOS PIRATAS&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" face="times new roman" style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%; color: rgb(51, 102, 255);"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.4pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;Los piratas se levantan temprano, toman el desayuno &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;con sus esposas, acompañan a sus hijos a la escuela y se en&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;caminan hacia el puerto. Desde el muelle miran los barcos &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;que bajo su mando ya han zarpado al asalto de los galeones &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;españoles cargados del oro del Nuevo Mundo y de virreinas &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;de ojos negros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;No se resignarán jamás, pero lo mismo vuelven a colgarse &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;de un ómnibus como todos los días y antes de que se haga &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;tarde van a la oficina.&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;font-size:130%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 1cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;font-family:Garamond;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-4170666464283639939?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/rosalba-campra.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-479263833776912800</guid><pubDate>Wed, 02 Dec 2009 23:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-03T09:11:18.063+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>premios</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Literatura hispanoamericana</category><title>Isabel Allende, a las puertas</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A veces el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Cervantes&lt;/span&gt; se concede con acierto, como ha ocurrido en esta ocasión con José Emilio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Pacheco&lt;/span&gt;. Sin embargo, para no desentonar con años anteriores, entre los finalistas de la última convocatoria se encontraba la autora de ese clásico de las letras hispánicas, joya de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;pastiches&lt;/span&gt;: &lt;i&gt;El Zorro: comienza la leyenda&lt;/i&gt;. Isabel Allende saltó a la fama con &lt;i&gt;La casa de los espíritus&lt;/i&gt;, una novela que consigue incorporar sin faltar uno todos los lugares comunes sobre &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Iberoamérica&lt;/span&gt;. En alguna clase he preguntado a mis estudiantes cómo se imaginan una estación de tren por aquellos parajes. Aunque la mayoría no han cruzado el Atlántico, todos han coincidido, punto por punto, en la descripción que se ofrece en cierta página 245 de la misma novela. ¿La han leído? Qué va, pero todos han visto las mismas películas norteamericanas. Y luego está el estilo. Ese modo de contar que copia mal a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;García&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Márquez&lt;/span&gt; y que destaca por imágenes &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;originalísimas&lt;/span&gt; (" sus muslos como columnas", "esa mujer, auténtica belleza del Caribe", "dejen volar la imaginación", etc.) o por su exquisito sentido del ritmo, su capacidad de hacer triples pareados sin haberlos pensado: "como lo oía &lt;i&gt;él&lt;/i&gt;, el crujido del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;pap&lt;/span&gt;&lt;i&gt;el&lt;/i&gt; al frotarse sobre su pi&lt;i&gt;el&lt;/i&gt;... (&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;pág&lt;/span&gt;. 48 de &lt;i&gt;La casa de los espíritus&lt;/i&gt;, Barcelona, Plaza y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Janés&lt;/span&gt;, 1982).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin, si este año Allende no ha conseguido el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Cervantes&lt;/span&gt;, tendrá que esperar dos más, ya que, como se sabe, para los jurados del premio lo más importante de la literatura de nuestro idioma se reparte al cincuenta por ciento entre España y toda &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Hispanoamérica&lt;/span&gt;. Además, siempre nos quedará el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Nobel&lt;/span&gt;. Allí podría figurar su nombre junto al de otros ilustres literatos como José de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Echegaray&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Winston&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Churchill&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Dario&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Fo&lt;/span&gt;. Isabel Allende, premio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Nobel&lt;/span&gt;: ¡ya!&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-479263833776912800?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/isabel-allende-premio-nobel-ya.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-4288810118076352617</guid><pubDate>Wed, 02 Dec 2009 08:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-02T09:02:56.991+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>Sacando brillo</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://blogs.poz.com/juan/upload/espejo-solo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 293px; height: 320px;" src="http://blogs.poz.com/juan/upload/espejo-solo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En mi casa todos los espejos son lavables. Me gustan tanto que los he puesto por todos lados. Los hay en el baño, por supuesto, pero también en la habitación de los niños, en la mía, en el pasillo, en la salita y en la cocina. Por la mañana viene la ecuatoriana a limpiar. Los descuelga uno por uno –yo siempre le digo que con mucho cuidado-, les echa un producto especial en la superficie y luego les pasa mucho agua para que estén bien relucientes. Cuando los devuelve a su sitio, es una maravilla: el piso de &lt;st1:metricconverter productid="60 metros" st="on"&gt;60 metros&lt;/st1:metricconverter&gt; es más grande, las puertas ahora son de roble, el mueble de laca parece inglés, la cocina de gas se ha convertido en vitrocerámica, las paredes ya no están sucias por la tristeza, Juan ha vuelto a casa para siempre y, si te miras bien en los espejos, la ecuatoriana tiene la piel más blanca y es idéntica a mí. &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-4288810118076352617?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/sacando-brillo.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-8007231887310977298</guid><pubDate>Tue, 01 Dec 2009 06:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-01T09:34:14.619+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>viajes</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>México</category><title>México fúnebre</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/Sw_RwPvcdtI/AAAAAAAAAEI/gZvU_k4IbDk/s1600/DSCN0472.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/Sw_RwPvcdtI/AAAAAAAAAEI/gZvU_k4IbDk/s320/DSCN0472.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408772304284710610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro día me fui a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Itzamal&lt;/span&gt;, un pueblo que se encuentra a unos sesenta kilómetros de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Mérida&lt;/span&gt;. Allí hay un inmenso convento franciscano construido sobre una pirámide maya. El templo ha sufrido a lo largo de su historia y ahora es víctima de una desdichada restauración. Pero quien tuvo, retuvo y guardó para la vejez: todavía impresionan por el tamaño su claustro y su fachada. El color albero de sus muros ha contagiado al resto del pueblo cuyas calles a veces tienen un sabor sevillano. En la plaza central, a un lado, hay un coqueto museo de artesanía popular. Vale la pena hacer una visita. A mí me llamaron la atención varias piezas, en especial la que figura en la foto: un cortejo fúnebre de individuos cadavéricos de tamaño natural. No pude hacer la foto del obispo rezador del responso, igual de desahuciado. Quien mejor se encontraba era el muerto, que no se podía ver porque lo tapaba un florido ataúd. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También me habían recomendado que le echara un vistazo al cementerio de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Hoctún&lt;/span&gt;, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;pueblito&lt;/span&gt; escondido en el bosque interminable de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Yucatán&lt;/span&gt;. Allá fuimos. Al llegar al camposanto me sorprendió hallarme con algo así como una pequeña ciudad de los muertos. Las tumbas eran &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;casitas&lt;/span&gt; coloniales de color rosa, añil o turquesa. Si la familia tenía gustos más antropológicos la casa era sustituida por una pirámide o una choza maya. Al fondo, unas iguanas tomaban el sol del mediodía entre las piedras brillantes. Me fui paseando a la busca de alguna inscripción curiosa hasta que me dí de golpe con un objeto extraño tirado en el suelo. Al principio, no lo identifiqué, o, mejor dicho, no quise &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;identificarlo&lt;/span&gt;, pero no tuve más remedio que fijarme mejor: era un ataúd abierto a machetazos como mordiscos. Por afuera asomaba, como si fuera papel de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;estraza&lt;/span&gt; marrón, la mortaja. Mi acompañante, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Edgar&lt;/span&gt;, me explicó que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;probablemente&lt;/span&gt; habían trasladado al finado a la tumba que teníamos al lado, sí, justo, en la hornacina donde se veía un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;saquito&lt;/span&gt;. Como hacía unos días de la festividad de los difuntos, sus familiares habrían ido a estar con él, a conversar un ratito &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;nomás&lt;/span&gt; y después de dejarle algunos presentes (había fruta tirada por el suelo), lo habrían dejado allá metido en la bolsita. No es así en todo México, por cierto. De todas formas, aquí no pude sacar fotos porque en ese momento la batería de mi cámara se terminó, es decir, se murió del susto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-8007231887310977298?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/12/mexico-funebre.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/Sw_RwPvcdtI/AAAAAAAAAEI/gZvU_k4IbDk/s72-c/DSCN0472.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-342317119573545049</guid><pubDate>Mon, 30 Nov 2009 07:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-22T10:05:25.799+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>México</category><title>Que vienen los mayas</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/SxFd1_weTXI/AAAAAAAAAEw/LPmpHMPAH-8/s1600/DSCN0415.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/SxFd1_weTXI/AAAAAAAAAEw/LPmpHMPAH-8/s400/DSCN0415.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409207809677872498" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Del viaje a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Yucatán&lt;/span&gt; volví con algunas notas que ahora voy revisando. No hablaré del congreso, en el que la gente después de las ponencias de una hora tenía fuerzas para preguntar durante más de treinta minutos (ya podrían aprender los europeos), ni del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;lagartito&lt;/span&gt; que se coló por la noche en mi habitación del hotel en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Mérida&lt;/span&gt;. Sí hablaré, en cambio, de la excursión a las ruinas mayas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Uxmal&lt;/span&gt;. Reconozco que siempre he tenido muy poca &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;sensibilidad&lt;/span&gt; para las ruinas, acaso por el atracón familiar que sufrí durante mi infancia. Parábamos el coche cada vez que aparecía un capitel hecho polvo y nunca terminé de verle la gracia a tanta destrucción por muy romana que fuera. Ni sentí jamás la emoción moral de las ruinas, a lo Rodrigo Caro, ni supe imaginarme a ningún emperador caminando entre cuatro piedras rotas. Es una limitación mía, ya lo sé.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora bien, las ruinas mayas tienen algo de cautivador, acaso por el espacio boscoso en el que se encuentran o porque &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;sencillamente&lt;/span&gt; no se encuentran tan desmoronadas como las griegas, árabes o romanas. Siglos de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;ocultamiento&lt;/span&gt; entre selvas y una laboriosa reconstrucción sin el prejuicio purista de las Europa las han dejado a la vista con un encanto singular. Las de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Uxmal&lt;/span&gt;, menos grandiosas que las de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Chichén&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Itzá&lt;/span&gt;, son muy bellas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo esto no quita para que me sea difícil imaginar tal y como fueron aquellos edificios suntuosos en su vida real, lejos del escaparate turístico en que se han convertido. Ha pasado tanto tiempo. Ya los primeros españoles bautizaron de forma estrambótica un hermoso espacio cuadrangular como de las "monjas" porque les recordaba al de un claustro conventual. Lo dice poéticamente Rosalba Campra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 255);"&gt;Dan nombre a nuestras moradas, y esos nombres son falsos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 102, 255);"&gt;Algo que no es el humo de las ceremonias&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 102, 255);"&gt;ha enturbiado la tajante nitidez de los arcos,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 102, 255);"&gt;corroído la palabra que se intrincaba en los frisos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style="color: rgb(51, 102, 255);"&gt;Como sus pinturas hemos sido borrados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no sólo eso. Nos faltan los cientos de chozas malolientes en donde vivían los mayas alrededor de los templos. Tampoco vemos los sacrificios humanos, ni los misteriosos juegos de pelota en los que se degollaba al perdedor. Podemos, tal vez, creer que la visión de reyes y hechiceros emplumados bajando las escalinatas debía de causar un terror sagrado en las gentes que vivían en esas ciudades perdidas. En el siglo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;XIX&lt;/span&gt; los relatos de viajeros &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;occidentales&lt;/span&gt; contribuyeron a crear un icono de aquella &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;civilización&lt;/span&gt;. Luego, la puntilla &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;mitificadora&lt;/span&gt; la han venido a dar seguramente las excursiones de un día desde &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Cancún&lt;/span&gt; y la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Riviera&lt;/span&gt; Maya. A muchos de estos lugares, a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Chichén&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Itzá&lt;/span&gt; sobre todo, llegan todos los días autobuses que &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;evacúan&lt;/span&gt; a miles de turistas dispuestos a darse su ración de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;culturilla&lt;/span&gt; para luego volver a sus &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;&lt;i&gt;resorts&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;del todo incluido, la piña colada y la fiesta de la espuma. Y es que hay que darse prisa en disfrutar, porque el mundo se acaba en 2012, según decían los mayas, o al menos eso asegura un conocido &lt;i&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;best&lt;/span&gt; selle&lt;/i&gt;r del que cualquier día harán una película a mayor gloria del pensamiento débil. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-342317119573545049?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/11/que-vienen-los-mayas_30.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_eONUO6vnF8g/SxFd1_weTXI/AAAAAAAAAEw/LPmpHMPAH-8/s72-c/DSCN0415.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-635308798107562588</guid><pubDate>Fri, 27 Nov 2009 10:46:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-27T14:13:00.375+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Tiempo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amigos</category><title>Un amigo que se fue</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Seríamos más indulgentes con tantas personas que nos rodean si por arte de magia pudiéramos asomarnos al tiempo en que fueron niños alguna vez. Cuando nos encontramos con los amigos y compañeros del colegio, de pronto nos sentimos íntimamente comprendidos antes de empezar a hablar. No vemos, quizá, a ese señor calvo que nos contempla sonriente, sino al niño travieso que fue alguna vez igual que nosotros.&lt;br /&gt;Esta semana he abandonado el blog, debido al dolor que me ha producido la trágica noticia de la muerte de un amigo y compañero de toda la vida. Javier tenía el mismo nombre que yo. Los dos nacimos en Cádiz y por nosotros corría sangre navarra, habíamos estudiado en los mismos colegios y en la misma universidad, nos casamos casi a la vez y tuvimos el mismo número de hijos, cinco, para colmo repartidos en edades muy parecidas. Aparentábamos caracteres muy distintos: él era un hombre excelente, inquieto y vitalísimo, dotado, además, de una guasa gaditana explosiva y carnavalera. Fue siempre un enorme aficionado a toda clase de deportes, y también al mar y, ay, a la montaña. Pese a las diferencias, creo que siempre nos sentimos muy cercanos el uno del otro, no sólo por las afinidades que ya conté, sino, sobre todo, porque compartimos esos años infantiles, tan entrañables, tan lejanos, tan eternos que se dijeran suspendidos fuera del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-635308798107562588?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/11/un-amigo-que-se-fue.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-7860541982616589736</guid><pubDate>Mon, 23 Nov 2009 12:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-24T10:23:01.491+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>inventario de lecturas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>crítica</category><title>Sábado, de Ian Mac Ewan</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_wSFnp8s92ew/Srz3Dz-b2QI/AAAAAAAACaU/OcJ7W05GS1M/s400/SabadoIanMcEwan.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 254px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wSFnp8s92ew/Srz3Dz-b2QI/AAAAAAAACaU/OcJ7W05GS1M/s400/SabadoIanMcEwan.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tengo que agradecer a las pésimas películas que pasaban en el avión de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Air&lt;/span&gt; Europa, el que me sumergiera en el libro que me había llevado para el viaje a México. Hacía tiempo que una novela no me interesaba tanto. &lt;span&gt;M&lt;/span&gt;e leí &lt;span&gt;de cabo a rabo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Sábado&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Ian&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Mac&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Ewan&lt;/span&gt;  en el trayecto de ida.&lt;br /&gt;Y eso que la historia no era muy &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;animante&lt;/span&gt; de entrada. El protagonista se despierta una fría madrugada de Londres y contempla atónito desde la ventana de su dormitorio cómo un avión se precipita envuelto en llamas sobre el aeropuerto de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Heathrow&lt;/span&gt;. No, no me encontraba entonces en la mejor de las situaciones -un vuelo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;transatlántico&lt;/span&gt; de diez horas-, para que me contaran cosas de ese estilo. Sin embargo, la fuerza de la prosa de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Mac&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Ewan&lt;/span&gt; es tal que me cautivó enseguida la historia de ese &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;neurocirujano&lt;/span&gt; que se levanta temprano para vivir un sábado rutinario de su vida burguesa y feliz. El protagonista es un hombre de mediana edad, de buen pasar, enamorado de su esposa y orgulloso de sus dos hijos que son, lo que hoy podría decirse, "buenos chicos". A simple vista se trataría de seguir la plantilla &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;inugurada&lt;/span&gt; por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Joyce&lt;/span&gt; en su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Ulises&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;: la narración de un día normal a través de los ojos de un individuo común. Hay, además, algún que otro guiño &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;joyciano&lt;/span&gt;, pero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Mac&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Ewan&lt;/span&gt; escribe para otra época. Ni pretende experimentar con el lenguaje ni su historia se disuelve en la banalidad voluntaria de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Joyce&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Para empezar, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;trasfondo&lt;/span&gt; distinto: es el año 2003 y las manifestaciones &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;antibelicistas&lt;/span&gt; llenan el centro de Londres. Como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sábado &lt;/span&gt;no es una novela simplona, esquiva los lugares comunes sobre la guerra de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Irak&lt;/span&gt; y manifiesta la perplejidad ante un problema que supera los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;razonamientos&lt;/span&gt; maniqueos. Por otro lado, a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Mac&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Ewan&lt;/span&gt; le importan sobre todo otros problemas. El doctor &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Perowne&lt;/span&gt; verá su vida bruscamente amenazada por un par de hechos inesperados. No quiero desvelar detalles, pero es imposible no admirar la capacidad del autor para meter el acelerador de pronto y convertir el texto en un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;thriller&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;que tiene para colmo un cierto aliento poético.&lt;br /&gt;Quizá algunos se desalienten con la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;abundancia&lt;/span&gt; de términos médicos con los que se bombardea al lector. Para explicarme el caso,  he pensado que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Mac&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Ewan&lt;/span&gt;, además de hacer un loable esfuerzo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;documentación&lt;/span&gt;, trata de mostrarnos el mundo con la lente de un racionalista nato, un hombre guiado por el materialismo más obvio. Pero eso no quiere decir que el texto tome un partido claro por esta opción o por otra cualquiera. En realidad, estamos ante una novela que no ofrece por sí misma &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;explicaciones&lt;/span&gt; rotundas. Podemos creer en lo que piensa el protagonista, pero también es fácil que nos distanciemos de él.&lt;br /&gt;Y, por último, el título: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sábado&lt;/span&gt;, el día previo al domingo. ¿Cómo no pensar que esta novela sometida al pulso de las horas de un único día, no es también una reflexión sobre el tiempo que le queda a cada uno de nosotros, antes de que llegue el domingo definitivo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-7860541982616589736?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/11/sabado-de-ian-mac-ewan.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wSFnp8s92ew/Srz3Dz-b2QI/AAAAAAAACaU/OcJ7W05GS1M/s72-c/SabadoIanMcEwan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-5833562350671497036</guid><pubDate>Mon, 23 Nov 2009 09:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-23T10:45:40.944+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>microrrelatos</category><title>La Gorgona</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_6a_46A2OYvg/R7iSLtyfODI/AAAAAAAAFcM/EHR9hTPi0lQ/s400/gorgona2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 324px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_6a_46A2OYvg/R7iSLtyfODI/AAAAAAAAFcM/EHR9hTPi0lQ/s400/gorgona2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Es un poco raro todo este cuento de &lt;st1:personname productid="la Gorgona. Seg￺n" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Gorgona." st="on"&gt;la Gorgona.&lt;/st1:personname&gt; Según&lt;/st1:personname&gt; me han informado, el monstruo de ojos de sirena y cabellos de serpientes es capaz de convertir a un hombre en estatua de piedra sólo con mirarlo. Por el camino he podido comprobar con horror la verdad de los hechos. Decenas de cuerpos inmóviles se repartían a uno y otro lado del sendero, con sus posturas patéticas y los ojos abiertos, fijos en la nada eterna. Pero, cuando he llegado al final de mi viaje, me he dado cuenta de que esto no puede ser completamente cierto: cómo va a serlo si estoy detenido aquí y ahora, maravillado ante tanta belleza. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-5833562350671497036?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/11/la-gorgona.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_6a_46A2OYvg/R7iSLtyfODI/AAAAAAAAFcM/EHR9hTPi0lQ/s72-c/gorgona2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-2626139309357503176</guid><pubDate>Thu, 19 Nov 2009 07:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-23T10:46:59.474+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fogonazos</category><title>Fogonazos de viaje</title><description>&lt;div&gt;Un libro cerrado es tan innecesario como una lata vacía de cerveza o un zapato suelto. No dice nada, no sirve para nada. Casi podría decirse que no existe. Un libro es lo que es cuando lo abrimos y empieza a existir dentro de nuestra mente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;----&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una suerte enorme: intentar ser generoso, y tener amigos que te ganen en generosidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;----&lt;/div&gt;Corremos todo el día superados por la vida, pero eso significa que tenemos ganas de estar vivos.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;----&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Falsedad del escritor nihilista: se queja de la vida hasta la muerte, pero él se agarra a la vida cada vez que escribe.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-2626139309357503176?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/10/fogonazos-de-viaje.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-4674177879774103995</guid><pubDate>Wed, 18 Nov 2009 14:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-18T15:42:40.957+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>nacionalismo</category><title>Nacionalismos</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta cita de Canetti:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#3333FF;"&gt;Hay que tomarse el trabajo de definir lo específicamente propio en el caso de cada nación. Hay que mantenerse al margen, sin someterse a ninguna, pero interesándose sincera y profundamente por todas. Hay que dejar que cada una de ellas florezca espiritualmente en uno mismo, como si de verdad estuviéramos condenados a pertenecerle durante buena parte de nuestra vida. Pero no hay que pertenecer a ninguna hasta el punto de quedar sometido a ella a costa de todas las restantes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Son las palabras de un judío errante, con muchas patrias dentro de sí: el sefardí, el búlgaro, el alemán, el austriaco,  el inglés... y el israelita, por supuesto. Todo eso era Elias Canetti (su apellido venía del español Cañete). No es el caso de la mayoría de nosotros, pero no estaría mal como antídoto por si de vez en cuando nos asalta la tentación nacionalista. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-4674177879774103995?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/11/nacionalismos.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5561365567055895021.post-2221954146863044573</guid><pubDate>Tue, 17 Nov 2009 13:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-23T12:58:39.194+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Palabras sólo palabras</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>México</category><title>Los tacos</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Decir tacos en México es, por supuesto, hablar de comida. Pero no siempre. El lunes los invitados del congreso fuimos a comer a una hacienda maravillosa, San Pedro &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Ochil&lt;/span&gt;, en las afueras de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Mérida&lt;/span&gt;. Después de despachar una sopa de lima y unos panuchos, la gente estaba ya medio contenta y empezamos a departir sobre las muchas diferencias que existen entre los pueblos hispanos. En la mesa sonaban acentos procedentes de México, Argentina, Chile y España, únicamente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;representada&lt;/span&gt; por mí. Una colega chilena me dijo : "Javier, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vosotros &lt;/span&gt;los españoles &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sois &lt;/span&gt;muy mal hablados". Verdad absolutamente irrefutable y que no pude negar. Este asunto de las palabrotas es casi un signo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;identitario&lt;/span&gt; nacional, y así lo debieron de entender don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Américo&lt;/span&gt; Castro y don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Claudio&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Sánchez&lt;/span&gt; Albornoz cuando se peleaban por el origen de las esencias españolas, y uno situaban el origen de nuestra &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;nacionalidad&lt;/span&gt; en los árabes (que maldicen muchísimo) y el otro replicaba que hay testimonios más antiguos donde se veía lo burros y lo mal educados que eran los visigodos.&lt;br /&gt;Proferir demasiadas palabrotas tiene el problema de que éstas acaban por no significar nada. Pierden su agresividad las palabras, son sonidos huecos, vacíos. A esto se refieren los filólogos cuando dictaminan que el lenguaje en España se empobrece. En cambio, acá, en América, qué fuerza tan enorme tienen las palabras. Y por eso cuento lo que a continuación se leerá.&lt;br /&gt;Al anochecer me fui a pasear a la plaza de la catedral, ya en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Mérida&lt;/span&gt;. Como era fiesta nacional, había mucha gente. Unas indias extendían la mano desde el suelo, pero yo, lo siento, me fijé en el color maravilloso de sus vestidos. Otro individuo paseaba con una rata en la mano, pero no estoy seguro de que estuviera viva, por lo quieta que estaba. En el centro de la plaza había puestos ambulantes; el problema era identificar los nombres &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;ininteligibles&lt;/span&gt; de las comidas que anunciaban.&lt;br /&gt;Y de pronto me acuerdo de que en un callejón había visto el día anterior una tienda de ropa local que podría interesarme. Me acerco hasta allá, pero un individuo me empieza a perseguir para que le compre una caja de habanos.&lt;br /&gt;-Eh, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;míster&lt;/span&gt;, amigo, tengo acá tabaco bueno, tabaco bueno para usted.&lt;br /&gt;-Déjeme en paz.&lt;br /&gt;Cuando ve que me dirijo a la tienda, cambia de tema, pero me sigue &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;perseverante&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;-Acá, amigo, museo de la ropa, tienda maya.&lt;br /&gt;Y así continúa hasta la puerta abierta del local, muy &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;pegado&lt;/span&gt; al gringo que se cree que soy yo. Para colmo, extiende la mano mostrándome el camino como si yo fuera imbécil. Y en ese momento, cuando veo al dueño que se me acerca obsequioso, digo en voz alta para que me oigan los dos:&lt;br /&gt;-Esta no es la tienda que yo buscaba. Lo siento.&lt;br /&gt;Y me doy la vuelta a toda velocidad. Todavía entonces escucho una voz bien &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;llenecita&lt;/span&gt; de rabia:&lt;br /&gt;-¡Hijo de la chingada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5561365567055895021-2221954146863044573?l=elsuresnorte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elsuresnorte.blogspot.com/2009/11/los-tacos.html</link><author>noreply@blogger.com (Javier de Navascués)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item></channel></rss>