Parece que al Instituto Cervantes se le ha ocurrido proponer una votación para elegir la palabra más bella del idioma y ha ganado "malevo", "peculiaridad lingüística rioplatense" que diría Américo Castro. Más tarde Borges se cachondearía (por decirlo a la española) de la salida del insigne filólogo.
A uno estas votaciones le resultan un poco folclóricas e innecesarias, pero que haya ganado una palabra tan argentina le alegra el ánimo, porque está bien que a los españoles se nos recuerde que el idioma no es patrimonio ibérico. Además, la lengua por esas tierras es tan expresiva.
-¿La generación de 98...? uf, vaya socotroco, me dijo una vez una amiga de la Córdoba argentina.
De acuerdo: "Socotroco" es un palabro tremendo, no será la voz más linda del idioma, pero no se puede negar que suena y resuena, aunque el oyente no sepa bien qué significa.
Y, por último, otra razón para explicar la victoria maleva: Argentina no sólo es una potencia futbolística y cultural, sino internáutica (aquí un saludo a Juan Ignacio y otro a Mae). Cuántos argentinos se habrán echado manos al teclado para reivindicar ese idioma y esas palabras que, por ser suyas, son nuestras también.