Extrañamente me ha alegrado el premio Nobel a Alice Munro. Es extraño porque casi no la he leído y ahora tendré que reparar ese error. Pero, como a todo le busco una explicación, me digo que es porque el galardón se lo han dado a una cuentista, algo más infrecuente de lo que parece. Leer cuentos requiere lectores inteligentes. Hay mucha gente que devora novelas y es incapaz de degustar ni una sola de sus frases. Hay aficionados a la poesía ciegos ante la vida humana que pasa delante de ellos en un relato. Pero quien disfruta de un buen cuento, aprecia las leyes de la poesía y de la novela, aun sin darse cuenta. Por eso es un lector inteligente. Aunque para la vida pueda ser tonto perdido.