lunes, 12 de abril de 2010

¡Celos!

(Cuento gamberro para el lunes por la mañana)


Al principio soñaba con ir al Cielo, lo que le llevó, en plena adolescencia, a practicar un intenso celo misionero entre sus amigos. Pero luego su fe se entibió y abandonó el estado célibe. Se hizo novio de una muchacha celíaca y ojos de gacela, pero era un hombre celoso y la vida le tendió una celada. Ella se fue con un tipo que tocaba el violoncelo. Cuando los infieles celebraban celosamente sus amores, él los descubrió celado detrás del armario. A ella le puso un celo en la boca para que no gritara y al celista le dio golpes hasta en el cielo de la boca. Vino la policía y lo encarcelaron. Su pena se aceleró debido al buen comportamiento y, al salir de la celda, encontró trabajo de celador de fincas. Por las noches devoraba con la mirada a cada mujer que pasaba aceleradamente junto a su parcela. Pero su vida no cambió: su antiguo amor recelaba y acabó solo y reprimido, viviendo en perpetuo celo.

9 comentarios:

  1. ¡Larga vida a la aliteración! Precioso!!

    Melusina

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  2. Más allá del ingenioso cuento me quedó pensando en eso de que acabó viviendo en perpetuo celo. Pareciera un castigo terrible, propio de una de las espiras infernales, quizás a la que irían los lujuriosos.

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  3. Gracias a los dos. Melusina: es verdad que me dejé llevar por la aliteración, un poco a la manera de los microcuentos de una compatriota tuya, Luisa Valenzuela. Sólo que ella los hace mucho mejor, evidentemente. Juan Ignacio: jugando, jugando, el cuento se me fue yendo por donde menos pensaba y, en un momento, se me volvió serio. Y tienes toda la razón: eso era lo que yo quería expresar en la última frase: el infierno de los lujuriosos.

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  4. Celebremos los celos del celado que te han permitido construir este curiosísimo texto.
    Un abrazo.

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  5. Javier, dejarse llevar por la aliteración siempre da buenos resultados, a Luisa Valenzuela le sale bien pero...(me quedo con tus microcuentos, serios, lúdicos o arrejuntando ambos)
    Un abrazo!

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  6. Melusina: sería un hipócrita si dijera que no me halaga tu comentario: muchas gracias.

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  7. Amigo opinador: Cancelo aceleradamente mis comentarios con el tuyo, tan poco receloso. Un abrazo.

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  8. Celebro asomarme en esta mañana de domingo por tu blog y hallar facetas donde no siempre se explora...muy bien por estas aliteraciones donde se logra un hilo conductor sin sentir pesado el cuento.

    Un gran abrazo,

    Anna Francisca

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