viernes, 12 de junio de 2009

Fernando Aínsa



Los días 5 y 6 de junio se organizó en Lille, Francia, un homenaje a Fernando Aínsa, gran escritor y amigo. No pude asistir, porque la vida es ansí, pero ahora quiero rendir un homenaje, aunque sea pequeño, a un crítico que nos enseñó a muchos a leer la literatura hispanoamericana desde un ángulo original y necesario. Fernando Aínsa ha escrito ensayo, cuento, novela, prosa fragmentaria y poesía. Todo lo ha hecho bien y lo único que lamento es que no se haya animado con la autobiografía, porque a lo largo de su vida, repartida entre Uruguay, España y Francia, ha vivido y conocido mucho.
Libros suyos como Identidad de Iberoamérica a través de su narrativa, Los buscadores de la utopía o De la Edad de Oro a El Dorado, entre otros muchos, son hoy puntos de referencia para quien quiera internarse en la literatura del lado de allá (o de acá, según se mire). Decía Steiner que toda crítica literaria debía nacer de un acto de amor, o de agradecimiento como mínimo, hacia los libros. No siempre es así, porque los académicos somos gente aburridilla, pero Aínsa ha conseguido ser riguroso y apasionado al mismo tiempo, lo que le ha salvado como crítico.
De la pasión por la literatura nos habla también su obra creativa, que merodea en torno al espacio y la identidad, tema que acucia a cualquiera que sienta que uno es quien es siempre en relación con el lugar en donde se encuentra.
Como esta entrada es una celebración de la amistad (en plan sobrio, como se ve) y la lectura, pongo a continuación tres pequeños textos de Aínsa que en su día leí con entusiasmo:

Estamos aquí, somos de allá.
He aquí una proposición simple para empezar.

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Partir, "repartir".
Parto mi corazón en pedazos y lo reparto.


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Esta es la historia de cuatro personajes llamados Todos, Alguno, Cualquiera y Nadie que trabajaban en la Burocracia Ministerial. Había una tarea administrativa importante que realizar. Todos estaban seguros de que Alguien lo haría. Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo. Alguien se indignó porque era el trabajo de Todos, pero Nadie se dio cuenta de que no lo haría Cualquiera. Al final Todos protestaron a Alguno cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podía haber hecho.

8 comentarios:

  1. Tres ovaciones redondas. Qué buenos.

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  2. El de la burocracia es de antología. ¡Gracias!

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  3. Buenas piezas. Un pozo sin fondo los sudamericanos. Te he seguido en varios sitios y te visitaré aquí. Un cordial saludo.

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  4. El tercer texto lo empleé para un libro de texto de 2º de ESO. Los otros dos no los conocía. Geniales.

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  5. Ahora que vuelvo veo que mi comentario no está, quizás no fui prolijo.
    Decía que el primer texto me gustó mucho y pensaba resubtitular mi blog: "Aquí estamos, de allá somos".
    Gracias por esta perla.

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  6. No sé, Juan Ignacio, qué pasó con tu primer comentario: no lo recibí... en cualquier caso, gracias por tu persistencia.

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